La verdad, es que algún síntoma ya había notado, pero si además me lo dice gente importante, con estudios y cargos pomposos, pues habrá que darle la razón, ¿no?
Hacia poco que Ana y él se habían separado. Quien lo iba a pensar, un matrimonio aparentemente feliz y normal, después de muchos años conviviendo juntos, y de llevar unidos el devenir diario, de lo que a él le parecía toda su vida. Él todavía recuerda la cara de aquella jueza, dictando la sentencia y condenándole con una orden de alejamiento, de la persona que hasta ese mismo instante había sido el ser humano menos alejado de su vida.
A partir de ese momento su día a día, se había convertido en una caída al abismo. No sentía interés por nada ni nadie, bebía en exceso y a menudo, y todo parecía haberse precipitado en una espiral rutinaria. Desde hace algunas semanas, para volver a casa desde el trabajo tomaba un extraño atajo con el coche, digo extraño, porque el recorrido le llevaba un par de kilómetros más de lo habitual. Casualmente, pasaba por la calle donde vivía Ana. No se detenía, y casi nunca miraba la ventana de la que durante mucho tiempo fue su amada, pero algunas veces, se le humedecían los ojos, con lo que él, en un intento por engañarse, pensaba que era el humo del cigarro.
- Pero, si solo voy a 20 kilómetros por hora y es un recorrido corto, por dentro de la ciudad.
- Mire usted: El estado se preocupa por el bien de los ciudadanos, y muchas veces a pesar de ellos mismos, tenemos que cuidar de su integridad física y moral. Las leyes están hechas para cumplirse, amigo, y estas dicen lo que es bueno y malo para cada uno, no pudiendo elegir el individuo, el aceptarlas o no a su capricho. El Estado cuida de usted, aunque usted no quiera.
- ¡Vaya por Dios!
- Y.. ¿A dónde se dirige, ahora?
- Pues.. Primero, a comprar tabaco al estanco y después como son los San Fermines, voy a correr los toros de la ganadería de Mihura, que me han dicho que son muy bravos. Esto, lógicamente está patrocinado y pagado por el Estado.
- ¡Ah! ¡Ve! Eso está muy bien, amigo, que se divierta.
En el ejército te enseñan a montar una escopeta con los ojos cerrados. ¿Y eso de que sirve si voy a tener que abrirlos para apuntar?.
Cuando acabas la mili devuelves toda la ropa, Cuando estas allí solo devuelves la comida.
La mejor forma de conocer el interior de alguien, es hacerse forense.
Los tres grandes misterios de la humanidad son; ¿Existe vida después de la muerte?, ¿Dónde están las tías estas que salen en Play Boy? y el tercer gran misterio que es..¡Tío el dado ha caído fuera del tablero del Monopoly!..¿Que hacemos?.. ¿Vale o repito la tirada?.
Los niños pequeños se asustan cuando ven a algún adulto disfrazado de Piolin, porque piensan: ¿No os dais cuenta de que cuando venga el gato nos vamos a cagar?.
La descripción de leyenda urbana es: Algo que cuenta un borracho y se lo cree un gilipollas.
Mientras se hace una psicofonía no se puede respirar. Por eso se hacen siempre de treinta segundos, si se hace más larga, solo la oye el forense.
– Dice el escritor y periodista Jorge Ross en su libro La hora de los Jueces: “Es preciso estar mentalmente enfermo o ser el lógico engendro de una ignorancia tenebrosa para disfrutar con la práctica de la crueldad, pero utilizar el instrumento de la retórica para que esa práctica perdure, convertida en un derecho humano, es el acto demoníaco por excelencia”.
Sabemos que para justificar su afición por las corridas, de retórica se arman hasta los dientes los amantes al coliseo romano moderno, le cuelgan a ese rito de sangre y muerte toda clase de arandelas, lentejuelas, labia pomposa y pasodobles, cuando la realidad de la mal llamada “fiesta” es clavar, clavar y enterrar hasta matar, cuanto elemento corto punzante se tenga a la mano en el cuerpo del inocente animal, tan sensible al miedo y al dolor como usted, como su perro o como yo, el cerebro del torturado responde ante el dolor de la misma forma en todas las especies, ¿hacemos la prueba en usted señor Capellán de la plaza, en usted señor periodista o en usted señor abonado de sombra?.
Es cierto que una cosa es mirar los toros desde la barrera, obvio, si hasta allí no llegan los puyazos, la tortura y la muerte, es mejor beber manzanilla y gritar ¡Olé! Que vomitar sangre a bocanadas con una espada incrustada en los pulmones, no es necesario tener mínimas nociones de anatomía para entender que todo ser viviente con un sistema nervioso central sufre cuando le hieren, basta aplicar la máxima cristiana “No hagas a otros lo que no quisieras que te hicieran a ti”.
Vivimos y para nuestra vergüenza como sociedad que procura ser cada día más civilizada, la masacre por diversión de cincuenta toros en los centros de “espectáculos” de la Macarena o las Ventas..
Sin embargo soy algo optimista, la gran legión de ex taurinos arrepentidos crece a pasos agigantados, personas que como yo entendieron que a todos nos llegará La hora de los Jueces y muy seguramente la crueldad no será la actitud que se tenga en cuenta por Dios como una virtud, los invito a reflexionar, nunca es tarde. Prueba de esto lo encuentran en la entrevista que el periódico ABC de Madrid le hizo al ex torero “Chiquilín” , dice literalmente otro que torturó animales “Ahora no puedo ver un descabello y vuelvo la cara, los animales sufren y les duelen las cosas, los toros te miran y tienen cara de buena gente”. Pregunta el periodista ¿Hoy sería capaz de matar a un toro? “Ahora no, tengo piedad de ellos, Yo he visto a toros llorar”.
“El Pilarico” también los vio llorar y mientras persista esta crueldad, el corazón de Álvaro Múnera y el de millones de personas no dejarán de llorar por todas las víctimas humanas y no humanas de la violencia, y demoníaco será por excelencia si esa violencia se aplica por diversión.
Hoy voy a empezar una serie de posts, dedicados al cine, y que se va a titular “Las 10 mejores películas de..”, pretendo poner una lista de 10 películas, correspondientes a un mismo género, que a mi modesto entender son las mejores producciones sobre ese tema. Empezare por las 10 mejores películas de “Crimen Organizado”. Espero que opinen, critiquen y comenten si están de acuerdo o no.
Las películas sobre Crimen Organizado comparten una serie de características que resultarán en lo sucesivo definitorias del cine de gángsters:
1. El protagonista es un inmigrante (italiano en Hampa dorada; cubano en Scarface; irlandés en El enemigo público), que sueña con superar su pobreza y alcanzar el éxito. Se introduce en una organización criminal y sus "virtudes" le van aupando hasta los puestos más altos. En ese momento, comienzan los anuncios de decadencia: la muerte de algún allegado (a veces por propia mano, como en Scarface, donde Tony Camonte asesina a su mejor amigo por acostarse con su hermana, ignorando que se habían casado); el rechazo o la traición de la mujer amada; el conflicto con la familia, etc. Poco después llega la caída propiamente dicha, que suele ser bastante apocalíptica. El protagonista debe morir indefectiblemente: ninguno de estos gángsters clásicos termina su carrera entre rejas. Su muerte, acribillado por la policía o asesinado por una banda rival, es el punto álgido de la película: merecido castigo, pero también consagración definitiva del héroe.
2. Existe una serie de roles bien definidos que se repiten con leves variaciones en todas las películas del género: el amigo del protagonista (muere trágicamente, uno de los tributos que el protagonista debe pagar por su rápida ascensión); la mujer fatal; la madre, que encarna los valores tradicionales, etc.
3. El espacio es característicamente urbano, con una serie de decorados que se repiten como clichés: las salas de fiestas, los speakeasies o bares clandestinos, etc.