martes, 17 de junio de 2008

Guy Ritchie





Voy a hablar de un director de cine, que a mi personalmente me interesa y mucho. Se trata de Guy Ritchie, algunos le conocerán casi exclusivamente por ser el marido de Madonna y realizar sus videos musicales más controvertidos, ¿Quién no ha visto, el que realizó para la canción “What It Feels Like for a Girl"?, un video que mostraba a Madonna en actos violentos como atropellar gente con el coche, pero su aportación al cine, me parece más que aceptable. Yo diría que renueva y aporta cosas nuevas y frescas, tanto en la faceta cómica, como en el sentido de cine semi-negro, con escenas violentas, que a veces hacen parecer las películas de Tarantino, como un capitulo del "Equipo A".

Es británico, nació en 1968, y dejó la escuela con 15 años, pues es disléxico. Su primera película con gran éxito, que escribe, dirige, y produce, fue: “Lock, Stock and Two Smoking Barrels”, (Juegos, trampas y dos pistolas humeantes), en 1998, que lanzó al actor Jason Statham y contó con el ex futbolista, Vinnie Jones, deliciosa comedia, con grandes dosis de humor negro y ese toque fresco que le hace distinto a los demás del genero, esta película tuvo su continuación con "Snatch, cerdos y diamantes" en el año 2000, película del mismo genero que la anterior, que dirige, escribe e incluso hace un pequeño papel, en la que contó con actores de la talla de, Jason Statham, Brad Pitt, Benicio del Toro y Dennis Farina. En 2005 da un giro a su sorprendente carrera, con la película “Revolver”, con su actor fetiche, Jason Statham, un histrionico y expléndido en momentos, Ray Liotta, y Vincent Pastore (si, el de los Soprano), en la que sin apartarse del todo, de su manera de hacer cine, elimina toda sensación cómica para adentrarse en el thriller con mayúsculas, realizado para espectadores con buena dosis de coeficiente intelectual. Lógicamente esta película no deja frió a nadie, o te parece genial, o (como no la entiendes) te parece un bodrio. Suelo aconsejar muy poco, pero esta vez voy a hacer una excepción: procura ver las tres. Próximamente, se estrenará su última película, "RocknRolla" que espero ver tan pronto como me sea posible.



lunes, 26 de mayo de 2008

El Ajedrez

Sobre el ajedrez se ha escrito y se sigue escribiendo mucho. Han hablado de este juego, por supuesto, los ajedrecistas, pero también lo han hecho literatos, artistas, empresarios, deportistas, políticos, intelectuales, periodistas, científicos… ¿Y por qué desde tan diversos campos? Porque el ajedrez es profundo y a la vez sutil, es un deporte pero sus “principios estratégicos” pueden valer para la mejor empresa, es solo un juego pero refleja perfectamente el comportamiento humano, es un pasatiempo pero ha servido de inspiración para la elaboración de complejos modelos científicos. Es arte, ciencia, deporte y algo más, como se ha dicho tantas veces. Quizás, como dice Arrabal con su precisión y genialidad habituales, porque en definitiva “El ajedrez es la esencia de lo inútil y de lo sabio”.


Hay frases sobre ajedrez que rozan lo sublime, otras absolutamente clarificadoras, las hay tremendamente crudas –“Tus excusas a nadie interesan cuando pierdes”, Fischer- y las hay repletas de cariño: “Soy Ricardo Calvo y amo el ajedrez”; algunas también que actúan a modo de consejo “Hoy en día, si no eres Gran Maestro a los 14 años, es mejor que lo olvides”, Anand. Y la ironía abunda por doquier: “No guardo rencor a ningún Gran Maestro, solo a algún psicólogo”, Boris Spassky.


Quizás, habituados todos a leer listados de frases que en muchas ocasiones se repiten a sí mismos, no seamos conscientes del número, de la variedad, de la brillantez y de la profundidad de lo que se ha dicho y escrito sobre el ajedrez –“El ajedrez es la única forma civilizada de hacerle imposible la vida al prójimo”, Ignacio Helguera, artista mexicano-.


lunes, 5 de mayo de 2008

Paradoja Literaria

Hoy voy a hablar de una licencia literaria, que bien usada, enriquece el texto: La paradoja literaria. El concepto de “paradoja” proviene de la filosofía clásica pero responde a una forma de captar la realidad que también ha sido utilizada en literatura y en arte – Escher creó la imagen con la mano que se dibuja a sí misma, o la escalera en que subir es no subir.


Como ejemplo de paradoja y pequeña contribución a la fiesta de conmemoración del doble centenario del 2 de mayo de 1808, apunto el siguiente texto, en el que Benito Pérez Galdós, en el capitulo XXX de “el 19 de marzo y el 2 de mayo” de su obra “Episodios Nacionales”, narra en primera persona su propio fusilamiento. Esto aparte de ser una paradoja ilustrativa, resalta por su maravillosa descripción, rica en matices y llena de poéticas sensaciones. Nunca había leído una descripción como la que sigue, sobre el momento de la muerte de uno mismo. Pero juzgar vosotros:


“Y al ver esto sentí un estruendo horroroso, después un zumbido dentro de la cabeza y un hervidero en todo el cuerpo; después un calor intenso, seguido de penetrante frío; después una sensación inexplicable, como si algo rozara por toda mi epidermis; después un vapor dentro del pecho, que subía invadiendo mi cabeza; después una debilidad incomprensible que me hacía el efecto de quedarme sin piernas; después una palpitación vivísima en el corazón; después un súbito detenimiento en el latido de esta víscera; después la pérdida de toda sensación en el cuerpo, y en el busto, y en el cuello, y en la boca; después la inconsciencia de tener cabeza, la absoluta reconcentración de todo yo en mi pensamiento; después unas como ondulaciones concéntricas en mi cerebro, parecidas a las que forma una piedra cayendo al mar; después un chisporroteo colosal que difundía por espacios mayores que cielo y tierra juntos la imagen de Inés en doscientos mil millones de luces; después oscuridad profunda, misteriosamente asociada a un agudísimo dolor en las sienes; después un vago reposo, una extinción rápida, un olvido creciente e invasor, y por último nada, absolutamente nada.”


jueves, 1 de mayo de 2008

Problemas matemáticos

Estamos acostumbrados a encontrar problemas irresolubles: basta leer todos los días el periódico para encontrar muchos ejemplos. Quizá por esto, muchos son atraídos (o repelidos) por las ciencias "exactas", en especial por las matemáticas. En ella todo es verdadero, seguro y exacto. Y si alguien no puede resolver un problema matemático no es culpa de esa ciencia, sino de muestra idiotez. Pero los matemáticos saben desde hace tiempo que sí hay problemas matemáticos irresolubles. Algunos de ellos son muy famosos, como el de la cuadratura del círculo y la trisección del ángulo, que dicen que es imposible hacer ciertas cosas siguiendo las reglas de la clásica geometría griega. Este tipo de problemas son imposibles de resolver porque las reglas que se estipulan son demasiado estrechas y agobiantes.

Hay otros problemas que son irresolubles en un sentido más profundo. En 1931, Kurt Gödel demostró que hay juicios o enunciados dentro de casi cualquier sistema de axiomas, que nunca pueden ser probados falsos o verdaderos. Esto quiere decir que no se puede decidir si uno de esos enunciados está "bien" o "mal": son sujetos de indecisión. El trabajo de Gödel es el elemento clave del interesantísimo libro de Douglas Hofstadter, físico e hijo de físico, Gödel, Escher, Bach, desgraciadamente muy mal traducido al español.

A partir de la prueba de Gödel, muchos matemáticos se han puesto a buscar ejemplos, examinando entre otros, problemas que son "candidatos al infierno de la indecisión perpetua", como los llamó L. A. Steen. Entre esos candidatos están el famoso teorema de Fermat, y estuvo la no menos célebre conjetura de Poincaré de los cuatro colores. De este safari los matemáticos, han regresado ya con algunos ejemplares auténticos de indecibilidad, como la conjetura de Jorge Cantor acerca de los tamaños relativos de subconjuntos de los números reales.

Para probar la indecibilidad de una afirmación es necesario encontrar por lo menos un caso en el que sea verdadera y otro en el que sea falsa (sin hacer trampas). Esto lo logró Pablo Cohen para la conjetura de Cantor allá por 1963 y después se han dado otros ejemplos. Gracias a ellos, hoy podemos afirmar que "quién sabe" es una legítima respuesta matemática.


miércoles, 23 de abril de 2008

Mamen


Pues si… como aquel que no quiere la cosa, ha decidido casarse, yo, simplemente me limito a observar y como un testigo de relleno, veo pasar todas las circunstancias sin hacer nada, y ni tan siquiera opinar nada. Es un absurdo, esa opinión general de que los hijos se van cuando se casan, también lo es esa otra de decir que viene otro más. Todo permanece, todo sigue igual, apenas una sensación de que ha crecido, ha madurado… de que yo soy más viejo. ¿Por qué será que ellos maduran y nosotros envejecemos?. De todas formas, yo, cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida.


La foto es descriptiva, el amor se lee en tus ojos, la felicidad en tu sonrisa. Solo un deseo: que esa sonrisa esté contigo el resto de tu vida. Sé muy feliz, Mamen.


Veinte de abril del noventa

Veinte de abril del noventa, decía la canción de «Celtas Cortos». Bueno, pues ya ha pasado la fecha. Han pasado también unos cuantos años desde que la propia canción hablaba del paso de tiempo. No eran un gran grupo, la verdad. Una vez, supe que tocaban en Tours y, según amigos que fueron al concierto, llenaron. Más aún, tenían al público francés entregado. Es curioso lo de los franceses con sus vecinos del Sur: puede variar de la condescendencia más cargante a la admiración más genuina. Lo tomo como un cumplido, decía la candidata del PSF en las últimas elecciones presidenciales; se refería al parecido que le encontraban con Zapatero (políticamente hablando). Tuvieron suertes distintas una y otro. Y ahora que va quedando atrás el veinte de abril y el mes en su conjunto, llegará mayo con sus efemérides antinapoleónicas. No anduvieron finos los franceses en su ocupación de la península Ibérica. Burgos, por ejemplo, se quedó sin castillo porque los invasores lo destruyeron. Y el Monasterio de las Huelgas sufrió profanaciones diversas. La lista de destrozos es conocida por su longitud. Aparte de frustrados en su derrota, se debieron de sentir sorprendidos los franceses por la furia de un país tan peculiar como éste, tan bravo y primitivo a la vez (en aquellos tiempos, se entiende). Conan Doyle, que esperaba hacerse más famoso por sus novelas históricas que por las aventuras de un tal Sherlock Holmes, escribe en «Las hazañas del brigadier Gerard» algunos episodios de la guerra peninsular entre ingleses y franceses. Pero esto es hablar de libros. ¿Se quedarán viejos? Asturias es la comunidad en la que los adultos están más adaptados al uso de las nuevas tecnologías, dice el periódico. Ahora que hay tanta encuesta de asalto telefónico de aquí te pillo y-aquí-lo-quiero-saber-todo, le reconforta a uno ver que, al menos en lo de las nuevas tecnologías, no le han preguntado por su (in)competencia.


Más conciertos. «Los Secretos» tocaron en Gijón hace unos días. Méritos musicales aparte, tienen muerte por drogas en su historial. La muerte mitifica. Genera misterio, ahuyenta a la envidia; esto último tiene mérito, porque la envidia es un virus pertinaz que seguirá en su sitio cuando el último de los ordenadores se haya quedado prehistórico. Los alemanes llaman “Schadenfreude” al regocijo por la desgracia ajena. Sorprende que le hayan dado una palabra concreta a algo tan español. En cualquier caso, está fuera de duda que la muerte y el rock son una pareja con currículum. Un tipo tan astuto como Oliver Stone supo sacar partido al historial de los «Doors»; también hay películas sobre Janis, sobre Elvis. Clint Eastwood hizo una espléndida sobre Charlie Parker, pero el jazz es otra historia. En el jazz, como dijo Keith Richards, no hay dinero. En los libros buenos, tampoco.