Preocupantes son las cifras del mercado cinematográfico español en 2008, difundidas ayer por el Ministerio de Cultura, ratifican la crisis del sector. Bajan el número de espectadores totales, y el cine español tiene una caída de 1,4 millones. Pero estas son absolutamente comprensibles si entendemos que el cine patrio lejos de ser una industria que busca la calidad y que premia el trabajo bien hecho, se nutre de la teta nacional, que son las subvenciones, dadas, indiscriminadamente y sin ninguna supervisión sobre el pelaje de lo que se realiza. Actualmente el importe que se destina a subvenciones, es superior a lo que se recauda en taquilla. Esto ya da una imagen nítida, sobre lo que estoy tratando de explicar. Eso si, los actores, actrices, autores, directores, guionistas, argumentistas, libretistas y demás gentecilla que vive y se desarrolla en el ambiente pseudo-cinéfilo-artístico, jamás han conseguido tantos premios como este año. Es como si se dedicaran a premiarse unos a otros sin parar, en una rueda en la que: “hoy te toca a ti, pero tu mañana me premias a mi”. Sencillamente patético.
Si alguien quiere ver lo que se puede hacer con un presupuesto realmente bajo y una gran dosis de talento y agudeza, yo recomiendo que veais la pelicula de Clint Eastwood, "El gran Torino", de reciente estreno. Sencillamente genial.
Mientras, el ínclito, progre de diseño, Ramoncin, cuyos logros pasados son autodenominarse “el rey del pollo frito” haciendo una charanga de mortífera calidad, y su logro actual es vanagloriarse de lo mucho que recauda la SGAE, desde que ocupa un excelentemente bien remunerado puesto en su junta directiva, nos amenaza con la salida de un nuevo disco. No te preocupes, Ramón, nadie lo comprará en el top-manta. Tampoco ahí.
Si alguien quiere ver lo que se puede hacer con un presupuesto realmente bajo y una gran dosis de talento y agudeza, yo recomiendo que veais la pelicula de Clint Eastwood, "El gran Torino", de reciente estreno. Sencillamente genial.
Mientras, el ínclito, progre de diseño, Ramoncin, cuyos logros pasados son autodenominarse “el rey del pollo frito” haciendo una charanga de mortífera calidad, y su logro actual es vanagloriarse de lo mucho que recauda la SGAE, desde que ocupa un excelentemente bien remunerado puesto en su junta directiva, nos amenaza con la salida de un nuevo disco. No te preocupes, Ramón, nadie lo comprará en el top-manta. Tampoco ahí.