lunes, 26 de abril de 2010

Tres álbumes para un suicida





A pesar del recuerdo romántico que algunos mantienen, los años setenta del siglo pasado fueron difíciles. O más propiamente dicho, estos años fueron menos fáciles de lo que se podía esperar de la feliz sociedad universal prometida por el american way of life, que atravesó por uno de sus peores momentos arrastrando en su crisis al resto del sistema capitalista.

Si la esforzada colocación de la bandera norteamericana por parte de unos marines en la isla de Iwo Jima, en Febrero de 1945, había supuesto el culmen de la popularidad de la nación-imperio, en los setenta, por el contrario, las pantallas de los televisores del gran hermano mostraron una visión nada confortable para el american dream: la imagen del último embajador norteamericano arriando la bandera USA en Saigón (Vietnam), la devaluación del dólar y el escándalo del Watergate, que acabó con la carrera del presidente Nixon, pusieron en solfa al sistema y los mass media zozobraron en un mar de dudas sobre la viabilidad del modelo americano.

Es en este contexto de crisis de valores, de revolución anunciada cada mañana (aunque siempre inconclusa), en donde se forja la leyenda de Leonard Cohen, un escritor y cantante canadiense que tuvo un relativo éxito popular en aquellos años. Sus canciones eran tristes, deprimentes y sólo un reducido número de incondicionales se aglutinaban en torno a su obra musical, como fue el caso de Robert Altman, uno de los directores de cine «malditos» en Hollywood, que utilizó varias de sus canciones en la película McCabe & Mrs. Miller (1971), obra de culto que contó con una interpretación magistral de Julie Christie y el aceptable acompañamiento de Warren Beatty, actor cuya ideología comunista era bien conocida.

Cohen nació en Montreal el 21 de septiembre de 1934, hijo de una familia judía de clase acomodada. Vivió en Londres, Oslo, Cuba (de aquel tiempo es la frase: «…donde destruí mi barba en las Playas de Varadero, quemada en nostalgia e ira por el Fidel que antes conocía»), y en la isla de Hydra (Grecia). Su labor creativa se inicia en la literatura: en 1956 —todavía estudiante— había publicado su primer libro de poemas Let Us Compare Mythologies y en 1961, ya licenciado, consiguió el reconocimiento internacional con una segunda obra, The Spice-Box of Heart, dedicada a la memoria de su padre; la desaparición de éste (en 1944) marcará, sin duda, toda la obra literaria de Cohen, convirtiendo el hecho irremediable de la muerte en una de las categorías principales que inspira sus obras.

La capacidad literaria del canadiense fue un valor determinante para su posterior obra musical. Ya a los 17 años había formado un trío de tendencia country-western llamado The Buckskin Boys, estilo musical que siempre lo definió a pesar de la posterior utilización de teclados y sintetizadores. Cohen publicó su primer L.P. —Songs of Leonard Cohen—, en 1968, vinilo en donde deleitó con canciones como Suzanne, un poema escrito en tercera persona —recurso muy querido por Cohen— que transcurre en un encuentro durante un viaje por un río; en la canción, una guitarra acústica fluye como el agua y las voces femeninas del coro subliman el encuentro con una mujer, tan bella que hasta el propio Jesucristo se rinde al deseo de viajar con ella. En Sisters of Mercy («Hermanas de la Caridad»), otro de los cortes de este vinilo, despliega una sensualidad turbadora —que remarca el sonido de unas campanillas—, juega con el equívoco entre el amor terrenal y el amor a Dios («Ellas tocaron mis dos ojos y yo toqué el rocío en sus dobladillos…») y trasmite la paz de haber encontrado un lugar en donde soldar los fragmentos del alma rota por la familia y el desamparo, concepto que anticipa la futura creencia zen del canadiense. Con So Long, Marianne («Hasta luego, Marianne», canción que recoge, seguramente, los últimos momentos de su relación con Marianne Jensen, a quien conoció en la isla de Hydra) Cohen relata, esta vez en primera persona, una despedida con la voz crispada, al borde de la extenuación. Este estilo «confesional», intimista, es el signo inconfundible de su obra y uno de los motivos, sin duda, de la fascinación que despierta su voz. En So Long, Marianne la incomprensión y la soledad en el amor, otro de sus temas recurrentes, volaban subrayadas por una partitura musical algo más elaborada y compleja —en donde podemos escuchar un bello acompañamiento de mandolina— que en las anteriores canciones comentadas.

A pesar de su triste y ensimismada voz y la sencillez extrema de la música de sus primeras canciones, con este disco Cohen dejó muy claro que la música del siglo XX había encontrado a uno de sus mejores creadores. Songs of Leonard Cohen es la piedra angular de una prolífica carrera creativa, en donde la poesía y la música se identifican con una fórmula que conmueve profundamente y que muchos confesaron que no podían resistir sin desequilibrarse. Se llegó a decir, incluso, que de día era imposible escuchar a Cohen...

Después de esta premier publica, en 1969, Songs from a room («Canciones desde una habitación»). El autor del libro de poemas titulado Flowers for Hitler («Flores para Hitler»), sorprende ahora al mundo con una canción bellísima —El partisano—, un canto militante en contra del fascismo que demuestra hasta qué punto ha robustecido su conciencia política. En El partisano —confieso mi debilidad personal por esta canción— Leonard Cohen trasciende el «individualismo burgués» y cuenta la desgarrada historia de un campesino francés que ha perdido a su mujer e hijos y empuña las armas en contra de los nazis. Cantada en inglés y francés, el ritmo agitado de la guitarra y la eficacia de la voz de coro, apoyan unos versos escuetos, impactantes: el mundo de Cohen se abre a la lucha en contra del nazismo y, por extensión, de todas las barbaries cometidas por el ser humano.

La revolución, sin embargo, es algo más que una pintada en París. «Seamos realistas, pidamos lo imposible» o «Paren el mundo que me quiero bajar» son graffitis que visten las calles de la capital francesa en mayo de 1968, pero el enfrentamiento contra el sistema es algo más complejo, puede resultar, incluso, refinado. La teoría marxista, puesta en solfa por las nuevas corrientes de opinión, al parecer no tiene —por sí sola— capacidad de interpretar la realidad objetiva y, de esta forma, libros que anuncian la libertad personal, la revolución interior, se convierten en manuales de cabecera para amplios sectores sociales que buscan una solución definitiva a los males que aquejan a Occidente. Baste, quizá, señalar el éxito de ventas, en este período, del libro Miedo a la libertad (Erich Fromm-1941) para ilustrar esta opinión. El sentido épico de la historia se sustituye, paulatinamente, por un concepto global de revolución, una actitud de cambio que reclama —como ya anticiparon el Renacimiento y el Romanticismo— a la persona como protagonista individual de su destino. Jean Paul Sartre —implacable— diría, en 1982, que «El poder es una de las formas esenciales del mal». Hombre y poder…, ahí radica una de las antítesis a debate en este momento de la Historia. Cohen, poeta —no lo olvidemos—, tiene ya mucho de este camino andado y en Bird on a Wire («Pájaro en el cable»), otra de las composiciones de este álbum, canta las exigencias de la postura personal, la compleja dificultad de las personas sencillas para vivir la nueva revolución. En esta canción algunos han creído descubrir la intención —como en otras composiciones de Cohen— de conducir al público a la depresión, la manifestación tan sólo de la expresión de una «terapia sicológica» o comentan la voz «opaca» del canadiense en la misma como una muestra de sentimientos de autodestrucción; sin embargo, el canadiense expresa con ella un lamento propio, una expresión de su propia frontera personal ante el reto de los tiempos que le vienen dados. Así, sincero y directo, canta que es «como un borracho en un coro de medianoche» y que ha intentado, a su manera, ser libre. La imagen anterior ilustra sobre la capacidad de identificación del cantante con la «desesperanza positiva» de su tiempo.

Dos años después, en 1971, Leonard Cohen publica un nuevo disco. Songs Of Love And Hate («Canciones de amor y de odio»). De este tercer disco, escojo en primer lugar Avalanche, una composición que reflexiona sobre las circunstancias sobrevenidas. La vida no sólo da disgustos, sino que —en ocasiones— regala la posibilidad de flirtear con el «poder» o la «posesión» y ofrece un momento de gloria: («Y no me ames con tanta fuerza ahora / cuando sabes que no estás segura. / Es tu turno para amar, mi bienamada, / es tu carne que yo llevo como vestido»). En esta canción Cohen repite la obsesiva guitarra de El partisano, que sirve con eficacia a la historia que cuenta. En la soledad extrema (quien haya visto McCabe & Mrs. Miller, convendrá seguramente en lo que digo) quizá hay una sola oportunidad de ser.

Concluyo con estos tres vinilos suicidas comentando otra excelente canción de este disco de amor y odio: Diamonds In The Mine («Diamantes en la mina»), una sardónica interpretación de Cohen en donde refleja parte de la fractura que la guerra había producido en la sociedad norteamericana. También en la sátira política está la poesía. Sonido country para una letra que nos habla de la mujer que nunca quisiéramos ser o nunca quisiéramos tener. Un coro de cafetín y una guitarra de punteo subrayan una reflexión en donde el fracaso personal y el colectivo se estrechan la mano: «Y no hay cartas en el casillero del correo / Y no hay uvas en la viña / y no hay bombones en tus cajas ya nunca más / y no hay diamantes en la mina. / Creo que te lo dije todo / en los días del Vietnam / cuando tus poetas marchaban por el Tío Ho / y tus estranguladores profesionales por el Tío Sam. / Pero decidimos que no podíamos escoger hoy / qué canción podríamos cantar / con todo ese hedor de cadáveres / que está soplando en el viento…»

Leonard Cohen, canadiense, poeta y cantante, tiene un oscuro y complicado record. En los años setenta, los mismos años que algunos recuerdan con nostalgia pero que fueron difíciles, varios suicidas habían escuchado un disco de este autor, antes de matarse. ¿Cuál fue la última canción que escucharon? Lástima que Cortázar haya muerto y que no escribiera un cuento sobre esto. Es evidente que un poeta no puede tener la culpa de una decisión de este calibre, pero el hecho alimentó la leyenda de que las canciones de Cohen inducían a la depresión y eran potencialmente «peligrosas». Los tiempos eran así y la literatura y la música cambiaban a la gente, eran artes que todavía tenían fuerza para situarnos frente al espejo. Eran años en que todavía se buscaba el «Yo». Cohen fue uno de los voceros de aquella revolución cultural que aspiró a transformar a la persona en toda su dimensión y que, paradójicamente, alumbró una sociedad consumista con el rostro deformado por la degradación del humanismo y la destrucción de toda forma de ética que no incluyera el principio de la máxima ganancia. Leonard Cohen, el poeta-cantante, sólo tuvo que abrir la caja de Pandora de sus sentimientos íntimos para que pudiéramos vernos reflejados en ellos. Hubo un tiempo en que se escuchaba, aunque fuera para morir después…




martes, 13 de abril de 2010

lunes, 22 de febrero de 2010

Adiós Zas


Hoy he estado en una despedida. Se ha ido mi mejor amigo, se marchó como vivió, dulcemente sin un ruido, sin una señal de disgusto ni queja. Murió entre mis brazos, se durmió despacio en un sueño aparentemente placentero. Siempre recordare los momentos que pasamos juntos, su alegría infinita y constante, los grandes momentos que me ha hecho vivir. Lo que me enseñaste. Murió mi perro, mi buen acompañante, jamás te olvidare, adiós amigo, te echaré mucho de menos.

jueves, 24 de diciembre de 2009

La estafa del calentamiento global

Reproduzco por su interés un articulo de Roberto Centeno, ingeniero y Catedrático de Economía.

En medio del invierno más frío en 40 años, con temperaturas de -30ºC en Moscú y de -20ºC en muchas otras capitales, la patraña del calentamiento no podía prosperar. Dios se ha apiadado de nosotros, para impedir que nos sigan saqueando una panda de demagogos. Los gobiernos más ricos estaban dispuestos a poner dinero, porque los temas medioambientales venden mucho electoralmente, aunque no sin que China e India se comprometieran a reducir emisiones, pero ¿cómo iba China a reducir su crecimiento y su bienestar por un supuesto calentamiento cuando medio país sufre una ola de frío extremo? ¿Cómo la India, con los Himalayas sufriendo las nevadas más intensas en décadas? China, además, no tiene que contentar a una izquierda ecologista para obtener su voto, porque ellos son la izquierda.

El resultado de la Cumbre del Clima. Excelente para los ciudadanos indefensos: se tomarán medidas cuando la temperatura suba en 2ºC, no ha subido ni un grado en un siglo, y cero en los últimos diez años; objetivos de reducción de emisiones para 2050, pero sin fecha para llegar a un máximo; y pasta la mínima, unos 6.000 millones de euros/año hasta 2020, lo mismo que Zapatero solito, con nuestro dinero, regala anualmente a las renovables. Un presidente sin ideas, incapaz de hacer frente a la crisis, pero dispuesto a los mayores dislates. Y esto es lo grave, porque el mayor contaminador de Europa, aparte la coda efectista de “la tierra no pertenece a nadie, sólo al viento”, ha decidido arruinarnos para conseguir los votos de más la izquierda y de los ecologistas.

Su apuesta por “una nueva era basada en las energías renovables” es un desastre para la competitividad, para el empleo y para el bienestar futuro de los españoles. Apuesta por las subvenciones brutales a los afines al poder –los que consiguen las concesiones- y por las energías más caras e ineficientes del planeta, mientras nuestros nuevos competidores tienen la electricidad y el gas a la mitad de precio. La “liberalización”, vocablo que en socialista significa “libertad de los monopolios para elevar los precios sin límite”, ha hecho subir el recibo de la luz un 17,5% desde julio y otro 20% a lo hará en 2010, y con la Ley de Economía Sostenible subirá otro 50%.

El cambio climático: una constante universal

El calentamiento global es la mayor estafa planetaria de los tiempos modernos. El cambio climático es una constante universal originada por numerosas variables, en las que destacan cambios en las corrientes oceánicas –si la corriente del Golfo cambiara su curso ligeramente, Europa entraría en una edad glacial- y en la radiación solar que oscila cíclicamente. Siempre lo ha habido y siempre lo habrá. En los últimos 420.000 años ha habido cuatro glaciaciones con sus periodos interglaciales, y en todos ellos la temperatura alcanzó niveles superiores a los actuales. Hace 8.000 años el desierto del Sahara era una selva, intercalada con épocas glaciales, documentada en el 2.200 a.C, que dejó a Egipto y los países de la zona al borde del hambre.

Más cerca de nosotros, en la España del Cid, en el año 1.000 los ríos españoles llevaban el doble de agua que en la actualidad, el Guadalquivir, por ejemplo, era navegable hasta Córdoba. Groenlandia estaba libre de hielos en la Edad Media. También en esa época hubo periodos cálidos en toda Europa, tanto que en el norte de Inglaterra se cultivaba la vid. En el siglo XVIII, por el contrario hubo un periodo de enorme frío, y los ejemplos son múltiples. Ninguno de estos cambios climáticos, tremendos por otra parte, ha estado causado por la actividad humana.

El estado del miedo

¿Se acuerdan ustedes del “agujero de ozono” en la Antártida, que dejaba ciegos a los pingüinos y a las focas, y que iba a destruir el mundo? Pues ni había agujero, ni dejaba ciego a nadie, ni nada de nada. Resulta que se trata de un fenómeno cíclico que se repite anualmente: al final del crudo invierno antártico, se producen una serie de reacciones fotoquímicas en la estratosfera que reducen la cantidad de ozono, en septiembre la cantidad de ozono llega a un mínimo, luego se recupera y en noviembre el “agujero” se ha cerrado. Con ésta patraña se amedrentó a toda una generación, se forraron unos cuantos y miles de activistas ecologistas vivieron del cuento.

Ahora es igual pero a gran escala, “el planeta se calienta, los hielos se derriten y asciende el nivel del mar”, es el nuevo “estado del miedo”, un camelo total. Sin embargo, el supuesto “calentamiento global” ha permitido a los vendedores del Apocalipsis y a las ideologías izquierdistas que no han aportado nada útil a la humanidad en 80 años, excepto dictadura, miseria e injusticia, crear un engaño colectivo del que se benefician extraordinariamente.

“El planeta se calienta”. Mentira, los gráficos de temperaturas medias mundiales muestran desde 2007 una bajada no una subida. En el verano de 2008, el que esto escribe estuvo en el santuario de ballenas del río San Lorenzo, cerca de Québec, y la bióloga marina que nos acompañaba nos explicó que el invierno anterior había sido el más frío que recordaba. Los jesuitas que llevan registros de la altura de la nieve caída en Québec desde hace 400 años, medirían la mayor altura en cuatro siglos.

La mayoría de las medidas de temperatura se toma en “islas de calor”, grandes ciudades y aeropuertos, también se utiliza el truco de emplear los años que convienen, y en la mayoría de los casos se realizan sin garantía alguna. En West Point, por ejemplo, con garantía de seriedad, continuidad y método, no se han producido cambios en la temperatura media en 175 años, 51ºF en 1826 y 51ºF en 2000.

Pero la prueba del nueve ha sido la realizada por unos hackers tras pillar a los “gurús” del calentamiento de la Universidad de East Anglia con el carrito de los helados. Han manipulado datos, han destruido pruebas y han silenciado o desacreditado a los disidentes. Y toda la información que utiliza la ONU y las organizaciones internacionales procede de esta fuente. Por cierto, estos mismos científicos predecían en los años 70 una nueva glaciación, pero como es mucho más rentable el calentamiento, han cambiado la predicción.

Ecoterrorismo

Este tipo de comportamientos, es lo que el conocido escritor Michael Crichton denomina “ecoterrorismo”: científicos dispuestos a modificar o manipular sus datos según las necesidades de las organizaciones que les subvencionan. Han falsificado de todo, pero lo más relevante han sido las temperaturas que no han crecido en los últimos diez años, lo que invalida totalmente la gran estafa del calentamiento. Una falsificación que no es nueva, porque es la que llevan haciendo décadas los marxista ecologistas, utilizando fotos de glaciares en verano con menos hielo, diciendo que son de invierno, o filmando desprendimientos de masas de hielo polar en verano, diciendo que es en invierno.

El CO2 en la atmósfera ha pasado de una media de 250 ppm a 385 ppm, pero en el Holoceno, hace 12.000 años, ese nivel era de 7.000 ppm, sin mediar actividad humana. De los gases emitidos por la centrales de de carbón, parte es CO2 y parte SO2, y ocurre que el SO2 refleja los rayos solares y, en consecuencia, enfría. El conjunto de emisiones contaminantes de las innumerables centrales de carbón, tenderá a enfriar y no a calentar en los próximos 20 años. Otra cosa distinta es el desastre ecológico en las zonas colindantes, pero eso no es calentamiento global, es contaminación local contra la que se debe luchar con todos los medios. Además, si hubiera un efecto invernadero, las temperaturas sólo podrían subir, y un invierno glacial como el actual sería imposible.

“Los hielos se derriten”, un camelo estratosférico. El Polo Sur, que contiene el 90% del hielo de la tierra, se esta enfriando, excepto en una pequeña zona. Las mediciones con radar de banda lateral muestran que la masa de hielo de la Antártida oeste crece al ritmo de 26,8 gigatoneladas año, y el hielo marino antártico dura ahora 21 días mas que en 1979. Hace dos años se produjo el invierno mas frío en 100 años en el hemisferio sur, hasta nevaría en Buenos Aires.

Y ya, la repanocha de la tomadura de pelo, llega cuando se afirma que “asciende el nivel del mar” ¿Dónde asciende? Cualquiera que viva o vaya habitualmente a la playa podrá comprobar la absoluta falsedad de la afirmación, no ha subido ni un centímetro en 60 años, y en 100 si miramos fotos antiguas de nuestras playas ha bajado. Si el deshielo fuera cierto, el nivel del mar habría crecido un metro o dos, y todas esas playas habrían desaparecido, entonces ¿qué trolas nos cuentan? Por ello, no se dejen engañar, crean solo lo que ven sus ojos, no hay más cambio climático que el natural.

¡ FELIZ NAVIDAD Y LO MEJOR PARA 2010 A TODOS!

(*) Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM

jueves, 19 de noviembre de 2009

Buena noticia

En un país en el que en función del seso del que comete el delito este se castiga de una forma o de otra. En el que si tienes 17 años estás libre ante la justicia de las culpas en las que pudieras incurrir si cometes una fechoría. En el que está peor visto fumarse un cigarro que abortar, y en el que reprender a un hijo o darle un cachete en el culo, está penado con cárcel, a quien le extraña que ante el final del secuestro del famoso “Alakrana” estemos todos tan contentos. Se ha pagado lo que los piratas pedían o más y ya está. Secuestro perfecto. El secuestrador siempre aspira a conseguir el rescate y a no tener que matar. Y mientras tanto el secuestrado a recuperar su libertad sin sufrir ningún daño, pues eso… Ya iba siendo hora que este gobierno nos diera una alegría a los españoles. De la misma manera que tenemos el día del orgullo gay, el de la mujer trabajadora y el del niño, yo propongo que se instaure el día del pirata feliz, total por unos pocos euros más nos traemos unos cuantos delincuentes somalís y los hacemos desfilar por la Castellana subidos en unas bonitas carrozas tirando confeti y caramelos a los viandantes. ¡Pero cuidado! Que no pasen por la puerta de las Cortes a la hora en que salen los ministros y ministras socialistas, no nos vayamos a equivocar entre unos y otros y pasada la fiesta deportemos a algún ministro o ministra, sería tan fácil… y tan buena noticia.



miércoles, 18 de noviembre de 2009

Perfecto sentido


El mono se sentó sobre la pila de piedras

y miró el hueso roto en su mano.
Los compases de un cuarteto vienés
sonaban por todo el lugar.
El mono levantó la vista hacia las estrellas,
y pensó
"la memoria es algo raro,
la historia es para los tontos"
Y se lavó las manos
en un estanque de escritura sagrada.
Le dio la espalda al jardín,
y se dispuso a partir al pueblo más cercano.
Hay que aguantar, soldado.
Cuando uno hace las cuentas,
las lágrimas y el caracú,
hay un poco de oro,
y un poco de orgullo en cada línea de la contabilidad.
Y los alemanes mataron a los judíos,
y los judíos mataron a los árabes,
y los árabes mataron a los rehenes,
y ésas son las noticias.
¿A alguien le sorprende
que el mono esté confundido?
Dijo "Mamá, mamá,
el presidente es un tonto.
¿Porqué tendría yo que seguir leyendo
estos manuales técnicos?"
Y los jefes de la junta,
y los agentes de bolsa de Wall Street dijeron
"No nos hagas reír,
Tú eres inteligente muchacho
El tiempo es lineal,
la memoria es algo raro,
la historia es para los tontos,
el hombre es una herramienta en manos
del gran Dios Todopoderoso"
Y le dieron para que maneje
un submarino nuclear
y lo mandaron de vuelta a buscar
el Jardín del Edén.



¿No te das cuenta?
Que todo tiene perfecto sentido
Expresado en dólares y centavos
Libras, chelines y peniques?
¿No te das cuenta?
Todo tiene perfecto sentido
La pequeña alma negra perfectamente enfocada
En la mejor hora en las noticias de las nueve
Querida, ¿está el nene calientito en la cama hoy?
Hola a todos, soy Marv Albert
Y bienvenidos a nuestra emisión
En vivo desde el Memorial Stadium
Es un precioso día
Y esperamos que haya un sensacional encuentro
Pero primero nuestro himno global
¿No te das cuenta?
Todo tiene perfecto sentido
Expresado en dólares y centavos
Libras, chelines y peniques?
¿No te das cuenta?
Todo tiene perfecto sentido
Y aquí están los jugadores
Mientras les hablo, el capitán
dirige la cruz de la mirilla contra la torre de perforación
Me parece como que va a atacar
Por cierto, ¿sabían que un capitán
de submarino gana 200.000 dólares al año?
Oh, eso es salvo impuestos Marv, salvo impuestos
Uh, gracias Emery, de nada.

Ahora volvamos al juego, dispara uno, sí
Ahí van dos, ambos torpedos han salido
La torre adopta una defensa preventiva
¿Crees que lo conseguirán? Yo no lo creo
¿No te das cuenta?
Todo tiene perfecto sentido
Expresado en dólares y centavos
Libras, chelines y peniques?
¿ Puedes ver?

¿No te das cuenta?